Los materiales de origen biológico proceden en parte de una «biomasa vegetal» y, por tanto, de una fuente renovable (a diferencia de los de origen fósil, que -en cambio- se obtienen del refinado del petróleo).

Por tanto, se definen como biobasados tanto los biocomposites, que contienen polvo de biomasa mezclado con un «soporte» virgen, como aquellos plásticos que contienen polisacáridos o proteínas obtenidos a partir del procesado químico de una biomasa.
El uso de materia orgánica implica (por matemática) una menor dependencia de la materia de origen fósil, lo que favorece la neutralidad de carbono de una empresa o producto.
Los materiales de base biológica TPR, TPU y EVA seleccionados por Corplast:
- proceden de biomasa que no entra en conflicto con la alimentación humana o animal;
- tienen un contenido biológico de entre el 30% y el 80%;
- tienen características técnicas y estéticas que no se distinguen de las de los materiales de origen fósil (spoiler: en su lugar, cuando se ven, se pretende el efecto «bio» o «reciclado»).